Los ataques y paros cardiacos son quizás la principal causa de muerte en el mundo industrializado y, en la mayoría de los casos, está relacionada con el aumento de la viscosidad de la sangre, provocando daños en las células de los vasos sanguíneos. Cuando nuestro organismo repara estos daños, se generan depósitos de grasa que pueden bloquear el flujo normal de la sangre, aumentando las posibilidades de que se desencadene un ataque cardiaco.
Actualmente, la única forma conocida para disminuir la viscosidad de la sangre es a través del uso fármacos como la aspirina. Sin embargo, este compuesto tiene efectos secundarios —en altas dosis, puede llegar a provocar úlceras y tinnitus.
Un par de físicos estadounidenses, Rongjia Tao de la Universidad de Temple y Ke Huang de la Universidad de Michigan, han descubierto que campos magnéticos potentes pueden reducir de manera dramática la viscosidad de la sangre, aumentando considerablemente su flujo según un artículo que será publicado en Physical Review E.
Los campos magnéticos potentes son ampliamente usados en los hospitales durante las resonancias magnéticas. La fuerza magnética empleada varía entre 1 y 3 Teslas (T), la cual se ha demostrado no tener efectos nocivos para nuestro organismo.
Tao & Huang observaron que la sangre mejoraba su flujo si estaba orientada en el mismo sentido que las lineas del campo magnético y se necesitaba de tan sólo un minuto a 1.3 T para reducir su viscosidad en un 20 a 30%. Por otro lado, la sangre retomaba su viscosidad orginal dos horas después del tratamiento. Lo interesante de este descubrimiento es que este procedimiento podía repetirse y los efectos seguían siendo los mismos, algo muy importante a tener en cuenta si se desea implementar como un tratamiento rutinario para la prevención de los ataques cardiacos.
El hierro presente en la hemoglobina —proteína encargada del transporte del oxígeno ubicada en los glóbulos rojos— es la responsable de reducir la viscosidad de la sangre. Gracias al hierro, los eritrocitos se alínean en el mismo sentido que las línes de fuerza del campo magnético, generando un mayor orden y mejorando su fluidezy agrupamiento.
Ahora Tao & Huang quieren observar si este comportamiento también se da en condiciones fisiológicas normales, ya que dentro de nuestro cuerpo, los vasos sanguineos fluyen en distintas direcciones. Según los investigadores, no será necesario aplicar un campo magnético en una determinada dirección para obtener un efecto deseable, bastará con aplicarlo sobre las principales venas y arterias de nuestro cuerpo.
Fuente: ScienceNow.

