Un grupo de enzimas denominadas como las sirtuinas, que están relacionadas con el retraso del proceso de envejecimiento, es activada por el resveratrol, una molécula que se encuentra en el vino.
La investigación que fue publicada en la revista Nature, muestra que Sirtuin1, una proteína que en humanos está codificada por el gen SIRT1, también contribuye a mejorar la memoria y la flexibilidad del cerebro, con lo cual se prueba su relevancia funcional en la fisiología normal del cerebro y trastornos neurológicos.
En estudios anteriores ya se había demostrado que SIRT1 promueve la supervivencia neuronal, reduce la neurodegeneración y previene los problemas de aprendizaje.
También se ha observado, en este mismo estudio, que la actividad de SIRT1 promueve la plasticidad y la memoria a través de un mecanismo basado en microRNA. Este gen mantiene bajo control un microARN específico, que hace posible que las proteínas clave de la plasticidad se expresen.
Además de ayudar a las neuronas a sobrevivir, SIRT1 también tiene un papel directo en la regulación de la función cerebral normal, lo que demuestra su valor como posible blanco terapéutico para el tratamiento de desórdenes del sistema nervioso central.



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