Un reciente trabajo de científicos del Cold Spring Harbor Laboratory (CSHL), en USA, sugiere que la manipulación de un temporizador molecular en los tomates puede hacer de ésta una planta con más rendimiento.
El estudio publicado en “Proceedings of the National Academy of Sciences” quiere decir que un retraso sobre este temporizador o reloj de maduración del tomate produciría más ramas con inflorescencias, flores y a la vez más frutos.
La investigación además hizo una comparación a nivel del genoma de tres tipos de tomate con diferentes arquitecturas. Sabiendo que la mayoría de estas plantas domesticadas producen una sola rama de inflorescencia con unas pocas flores, también se conoce que hay algunas variedades que producen decenas de ramas con cientos de flores.
“Aunque se podría pensar que toda esta ramificación es buena, una ramificación excesiva no es un rasgo deseable, ya que la planta gasta tanta energía desarrollando flores en las ramas que acaba por no tener recursos para producir frutos” explicó Zach Lippman, uno de los autores de la investigación.
En estudios anteriores se concluyó que la extrema ramificación podría ser el resultado de una pausa o un retraso en la maduración de los meristemos de inflorescencia, haciendo que broten ramas extra en lugar de poner fin a su crecimiento.
Por su parte Lippman afirma que el actual trabajo y sus antecesores hacen alusión a la presencia de una especie de temporizador, el mismo que con su trabajo se buscó definirlo en la más alta resolución de acuerdo a los genes que modulan la maduración de los meristemos.
Asimismo haciendo uso de una secuenciación en cinco diferentes etapas, el equipo identificó cerca de 4.000 genes que representan el reloj y al mismo tiempo compararon los temporizadores de una variedad mutante sometida a extrema ramificación con un pariente silvestre del Perú de ramificación modesta.
Finalmente se tuvo como resultado que las diferencias sutiles entre los genes del reloj podrían alterar la arquitectura de ramificación y que los parientes silvestres del tomate evolucionaron para retrasar levemente la maduración, haciendo que desarrollen pocas ramas y dupliquen el número de flores y frutos en comparación con los ejemplares domesticados.



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