Prevenir con ciencia, pero, ¿qué ciencia?

Hace poco, un grupo de investigadores ligados a la Ciencias Sociales y Humanidades, publicó un manifiesto titulado “En defensa de las Artes, las Humanidades y las Ciencias Sociales”, en la cual expresan su “preocupación por la marginación de la cual son objeto las Artes, las Humanidades y las Ciencias Sociales en el financiamiento a la investigación que con fondos del tesoro público que hace el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Concytec) cada año” (Leer en Facebook).

El 24 de marzo, la doctora Gisella Orjeda, Presidente del CONCYTEC, publica un artículo “Prevenir con ciencia” (Leer en El Comercio), en la cual afirma, en resumidas cuentas, que carecemos de conocimiento. A pesar que en el mismo artículo menciona una serie de investigaciones que dan cuenta de que hay conocimiento por todos lados -dentro y fuera del país-, insiste en el tema afirmando que, por ejemplo, en el IGP se está desarrollando un radar de apertura sintética que anticipará oportunamente los deslizamientos de tierra y derrumbes en los cerros (bien por este nuevo desarrollo). Pues señora, con todo respecto, el IGP no nació ayer, tiene investigadores y equipos que están produciendo conocimiento desde hace años. Sus sensores están monitoreando sucesos geofísicos en todo el país. De la misma manera, el SENAMHI, también está desarrollando su labor. El problema es que este conocimiento no es tomado en cuenta en las decisiones políticas.

Hace unos días se hizo público un documento en el que, el Instituto Nacional de Defensa Civil, desestima el pedido de Declaratoria de Estado de Emergencia solicitado por uno de esos organismos especializados. Ahora estamos viviendo las consecuencias y, para colmo, todavía no se declara el estado de emergencia, a pesar de que hay el conocimiento y que las evidencias están ahogando a casi medio Perú.

De manera que, los argumentos presentados por la presidenta del CONCYTEC, contienen una contradicción, quizás, producto del desconocimiento. Es como decir que carecemos de CONCOCIMIENTO, pero TENEMOS CONOCIMIENTO; en el Perú no tenemos científicos, pero estamos produciendo conocimiento científico y queremos seguir produciéndolo (Bien por lo último, tenemos que seguir produciéndolo).

Entonces, para poner en el camino de la lógica a la doctora Orjeda solo queda decir que no nos falta conocimiento, sino que falta aplicarla en los planes de gobierno, políticas (incluido del CONCYTEC), programas sociales de salud, trabajo, promoción de la empresa, y otros, así como en el cuidado del medio ambiente, y, por supuesto, para prevenir el impacto de los sucesos climáticos o desastres naturales.

Pero, esos planes de gobierno o programas sociales, necesitan de las Ciencias Sociales, es decir, de procedimientos fiables, estandarizados, -cuyo valor ha sido probado dentro y fuera del país-, que nos permitan APLICAR con eficiencia ese conocimiento científico. O sea, necesitamos herramientas validas para realizar el planteamiento, monitoreo, evaluación, clara y precisa, de la evolución de tal o cual política pública o programa social.

Entonces, aquí encontramos otra contradicción. La ciencia social, que necesitan los gestores o diseñadores de las políticas públicas, para el CONCYTEC, según sus políticas, no es ciencia; no merecen el financiamiento ni apoyo del estado. Esto ha desencadenado el descontento que hizo posible el pronunciamiento antes mencionado.

Frente a estas contradicciones expuestas, no queda más que recomendar que, si hablamos de ciencias, es mejor ser conscientes, primero, de dónde estamos ubicados como actores sociales.  Así, si estoy en mi laboratorio de biología, hablaré de las Ciencias Biológicas y dirigiré mi trabajo en función de esta ciencia. Si soy gestor público, sería completamente erróneo que mi trabajo lo realice como si todas mis tareas fueran procesos biológicos; aquí, necesariamente, tengo que hablar e inmiscuirme en las ciencias sociales, y no solo para quedar bien, si no para sostener el valor de mi trabajo que, se infiere, está basado en el uso de herramientas y procedimientos fiables para la realización de planes, seguimiento de las políticas, evaluación de los resultados, lo cual abunda en dichas ciencias actualmente. 

Finalmente, espero que pronto se imponga una actitud científica en el CONCYTEC y otros organismos públicos. Sólo así, ese conocimiento que los científicos y técnicos peruanos producen día a día, sirvirá para superar estas dificultades y desarrollar al país. El Perú lo necesita, ahora más que nunca.