Videojuego interactivo de ciclismo genera mayor gasto de energía y es más agradable que el ciclismo convencional

Lo juegos interactivos de bicicleta pueden ser alternativas válidas para el ejercicio convencional, puesto que dan lugar a ejercicios de mayor intensidad que el ciclismo convencional y distraen de los estados cognitivos y fisiológicos aversivos en y por encima del umbral ventilatorio, concluyó un estudio.

Se compararon las respuestas fisiológicas, perceptivas y el disfrute de la persona entre una sola ronda en bicicleta convencional y videojuego interactivo en bicicleta a una carga de trabajo, en 34 participantes.

Se utilizó el Gamebike, un video juego interactivo de ciclismo (ICVG) que permite al jugador controlar el movimiento de un vehículo que aparece en una pantalla mediante el pedaleo y el uso de los manillares. Con el cual se lograron experiencias variadas entre los participantes, se proporcionaron sesiones de familiarización. Estas sesiones de pruebas se llevaron a cabo en el Laboratorio de Alto Rendimiento de la Escuela de Salud y Rendimiento Humano de la Universidad de la Ciudad de Dublín.

Inicialmente, los participantes completaron una prueba de ciclismo progresivo máximo para medir el consumo máximo de oxígeno y determinar el umbral ventilatorio. Posteriormente, seleccionados al azar, realizaron una prueba de ciclismo interactivo de 30 minutos y una prueba de ciclismo convencional 30 min a 55% de la producción de potencia máxima. Durante los ensayos, se midieron el consumo de oxígeno, el gasto de energía, el ritmo cardíaco y se aplicó un test modificado para estimar el disfrute de la actividad.

Los investigadores encontraron que el videojuego permite realizar ejercicios mucho más intensos que el ciclismo convencional, así como, facilitan la distracción de los estados cognitivos y fisiológicos aversivos. Es decir, el individuo al concentrarse en el juego, pierde de vista el esfuerzo, el cansancio y otras estados que suelen afectar la actividad en el ciclismo convencional.

El estudio ha sido publicado en la revista Plosone.