Relacionan formación académica y la recuperación del traumatismo craenoencefálico

El mayor grado de formación académica, o lo que los científicos llaman “reserva cognitiva”, está relacionado con la mayor probabilidad de recuperarse de un traumatismo craneoencefálico (TCE) moderado o grave, se reportó en un estudio.

Se examinaron a 769 pacientes que padecieron un TCE grave que habían permanecido hospitalizados y que luego fueron acudieron a un centro de rehabilitación. Se encontró que 185 (24,1%) tenían menos de 12 años de estudios, 390 (50,7%) entre 12 a 15 años, y 194 (25,2%) contaban con 16 años a más de educación.

Los pacientes que se recuperaron fueron 18 pacientes del primer grupo, 120 del segundo y 76 del tercero, es decir, el 9,7%, 30.8%, 39%, respectivamente. Además, se constató que, al año, aquellos pacientes con conocimientos equivalentes por lo menos a una carrera universitaria tenían siete veces más probabilidades de recuperarse del TCE y dejar atrás las discapacidades que había originado, en comparación con quienes no terminaron la educación secundaria.

Estos resultados son similares a lo observado en investigaciones previas sobre la enfermedad de Alzheimer, en donde también se constató que el nivel de formación académica del paciente se relaciona con la velocidad a la que progresa la enfermedad. O sea, a mayor nivel académico, menor progreso de la enfermedad.

Por ahora, informan los científicos, que se desconoce cuáles son los mecanismos biológicos subyacentes en este vínculo. Pero, es evidente que las personas con mayor una reserva cognitiva se recuperan de la lesión por una vía más eficaz. Suelen recobrar toda la funcionalidad perdida, ya sea mediante la reconstrucción de esquemas funcionales previos o bien por la formación de esquemas funcionales alternativos, con lo cual compensan la deficiencia causada por la lesión que origina un TCE.

La investigación ha sido realizada por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, la Escuela de Medicina de la Universidad de New Orleans, así como del Imperial College de Londres. Fue publicada en la revista de la Academia Americana de Neurología.