Promueven lucha contra la caza de delfines

Luego de trabajar hace más de dos décadas con la ONG ambientalista Greenpeace en Alemania, el biólogo marino de ese país, Stefan Austermühle escuchó sobre la matanza ilegal de delfines en el Perú y se animó a visitarlo años después para combatir desde entonces tal situación, promoviendo ahora una cruzada contra la caza de estos cetáceos.

Saber que en esta parte del mundo un gran número de estos animales oceánicos moría cada año con el fin de ser faenados para el consumo humano, impulsó el traslado de este científico a suelo  peruano a finales de la década los 90; quedándose definitivamente tras crear en 1999, junto a otros activistas, la organización Mundo Azul.

Desde esta plataforma el biólogo germano buscó generar así conciencia ambiental y combatir la cacería que se está dando en el mar. Comenzando a la vez una etapa de investigación en estos mamíferos, cuya población a partir de la década del 70 sufrió gran daño después de vivirse una baja de recursos pesqueros en el Perú.

“Ya no tenían qué pescar, entonces pescaban delfines. En los 90 la caza llegó a niveles estimados de 20.000 delfines por año”, declaró recientemente al respecto Austermühle.

Antes de la formación de Mundo Azul, algunos de los que serían sus fundadores promovieron en 1996 la ley que prohibió finalmente la caza, comercialización y el consumo de delfín, dando una pena de hasta tres años de cárcel para dichas actividades. Lamentablemente la captura continuó, aunque a menor escala, en forma clandestina.

Asimismo, luego de realizar un estudio en las costas peruanas por más de seis años, Austermühle registró unas 31 especies de delfines y ballenas. Así con esta información el biólogo germano acompañado de otros científicos trataron de educar y difundir sobre el tema, pero trágicamente siguieron apareciendo más cetáceos muertos, encontrándose en algunos casos sólo la cabeza porque les habían retirado las partes comestibles.

Ahora Mundo Azul señala que su cruzada contra la caza de estos cetáceos continúa en muchos frentes, aunque deja saber que la fiscalización no es sencilla pues mientras se siga consumiendo carne de delfín habrá quien esté dispuesto a cazarlo. Así lo ha comprobado al encontrar a estos seres marinos en trozos de carne a la venta en diferentes lugares bajo el nombre de “chancho marino”, o preparados en un plato llamado “muchame”.

Conociendo la difícil realidad de estos mamíferos, organizaciones como Mundo Azul y la sociedad Human Society International (HSI) en cooperación con el gobierno peruano, están promoviendo alternativas para frenar esta situación, teniendo al turismo de observación de delfines como una de las más efectivas para convertirse en un motor real de desarrollo sustentable en las comunidades costeras, pues tal actividad mueve más de nueve millones de observadores en 87 países del mundo.

Foto: Mundo Azul