Pequeña área del cerebro juega papel clave en las decisiones que tomamos todos los días

Las decisiones que tomamos cada día son de gran importancia, unas más cruciales que otras, pero importantes al fin. La manera como decidimos vestirnos, alimentarnos y comprar uno u otra prenda, interesa a muchos. Psicólogos, psiquiatras, marketeros y profesionales de diversas disciplinas están cada vez más interesados de saber ese mecanismo que hace que decidamos entre la variedad de opciones que se nos presentan en la vida cotidiana.

Estas decisiones han sido desde hace mucho tiempo objeto de investigación y, ahora, se está escrutando el funcionamiento del mismo cerebro para encontrar respuestas.

En este andar, científicos de la Universidad de Washington encontraron que una pequeña estructura del cerebro juega un papel central en muchas decisiones que tomamos cada día. Sin embargo, no está claro aún cómo un número limitado de neuronas de esta pequeña parte del cerebro puede soportar un número ilimitado de opciones.

En un estudio en el que se observó cómo los monos macacos eligen entre las bebidas de zumo, se encontró que algunas de las neuronas en la corteza orbitofrontal (OFC) asignan valor a cada opción, mientras que otras neuronas están relacionados con opciones de decisiones finales. Todas estas neuronas puede re-mapearse para tomar decisiones diferentes cuando las circunstancias cambian.

Ya, en investigaciones anteriores se identificaron los diferentes grupos de células en la corteza orbitofrontal y, algunas de ellas, desempeñan papeles importantes en las decisiones.

Cuando elegimos entre una manzana y un plátano, algunas neuronas asignan un valor a la manzana, algunas asignan un valor al plátano, y otras neuronas representan la opción del resultado. En conjunto, estos diferentes grupos de células parecen formar un circuito neuronal que genera las decisiones.

Examinando detalladamente cómo se reorganiza este circuito neuronal cuando se toman las decisiones en diferentes circunstancias, notaron que las neuronas se asocian con una de las opciones disponibles en un momento dado.

Es decir, las decisiones que tomamos en un día, por ejemplo, entre comidas, el programa de tv o leer un libro, algunas células de la corteza orbitofrontal asignan valores a las opciones individuales, y otras células representan el resultado que se desee. Las neuronas que asignan el valor a las opciones individuales se denominan células de valor de oferta. Pero si escogen entre diferentes alimentos, una célula de de valor de oferta podría representar el valor de una opción de comida, mientras que si estamos eligiendo entre diferentes mudas de ropa, la misma célula de valor de oferta puede representar el valor de una opción de vestido.

Sin embargo, a pesar de que las neuronas individuales se re-mapean para representar el valor de las diferentes opciones, la organización general del circuito neuronal se mantiene estable, señalan los investigadores.

Así, se observó que el papel funcional de cada neurona sigue siendo el mismo. Las células de valor de oferta representan siempre el valor de una de las opciones mientras que las neuronas que representan el resultado elección, siempre representaron el resultado elección, independientemente de cuales opciones estaban involucrados en una decisión.

Los investigadores también observaron que dos neuronas asociadas con la misma opción en un primer conjunto de decisiones de los macacos también se asociaron con esa misma opción en un segundo conjunto de opciones.

Al observar las células individuales, las neuronas son muy flexibles. Sin embargo, si tenemos en cuenta toda la red, el circuito de decisión es notablemente estable. Esta combinación de estabilidad y flexibilidad del circuito neuronal hace que sea posible, a la misma región del cerebro, generar las decisiones entre dos opciones distintas.

Esta investigación ha sido publicada en la revista Nature Neuroscience y liderado por Camillo Padoa-Schioppa, PhD, profesor e investigador en neuroscience en la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington.