Nueva conexión entre los ojos y el tacto descubierta, revela vínculo entre la percepción, la cognición y la acción

Los movimientos oculares tienen conexión con el sentido del tacto. Los más pequeños movimientos pueden tomarse como un índice de la capacidad de los humanos para anticipar información relevante en el entorno, independientemente de la modalidad sensorial de la información.

La doctora Marisa Carrasco, profesora de psicología y ciencias neuronales de la Universidad de Nueva York, explicó, en una publicación aparecida en la revista Nature Commnunications, que el hecho de que pequeños movimientos oculares pueden dificultar nuestra capacidad de discriminar los estímulos táctiles , y que la supresión de esos movimientos antes de un estímulo táctil es capaz de mejorar esa misma capacidad, puede reflejar las áreas comunes del cerebro, así como los recursos neuronales y cognitivos comunes, que subyacen tanto a los movimientos oculares como al procesamiento de los estímulos táctiles.

En el estudio solicitó a los participantes humanos que distinguieran entre dos tipos de vibraciones ("rápida": alta frecuencia versus "lenta": baja frecuencia) producidas por un dispositivo conectado a su dedo. Luego, los investigadores rastrearon incluso el más pequeño de sus movimientos oculares involuntarios, conocidos como microsaccades.

Los microsaccades son movimientos oculares pequeños y rápidos ocurren incluso cuando intentamos fijar nuestra mirada en un punto.

Aquí, los participantes recibieron instrucciones de enfocar su visión en un punto de fijación en la pantalla de una computadora. Una señal (un toque provocado por el dispositivo en su dedo) anunciaría la próxima vibración inminente. Lo que los participantes no sabían es que el intervalo de tiempo entre esa señal y la vibración táctil era una parte central del diseño experimental.

La manipulación de ese intervalo permitió a los participantes en algunos bloques predecir con mayor precisión exactamente cuándo ocurriría la vibración. Notablemente, cuando tuvieron esa información precisa, los investigadores pudieron ver no solo cómo las tasas de microsacadas de los participantes disminuirían justo antes del estímulo de vibración, sino también cómo su capacidad para distinguir entre vibraciones rápidas y lentas se vio reforzada por la supresión de las microsacadas.

Así, la conexión entre los ojos y el tacto revela un vínculo sorprendente entre la percepción, la cognición y la acción, subrayó Stephanie Badde, investigadora postdoctoral de la NYU y primera autora del artículo.