Materiales orgánicos superconductores

A pesar de que ya se utilizan frecuentemente como semiconductores en los LEDs orgánicos y transistores orgánicos, materiales orgánicos que tengan una conductividad eléctrica alta como la de los metales, son todavía muy escasos.

El problema que ha sido insuperable, hasta ahora, en el desarrollo de estos materiales orgánicos es su estructura cristalina. Los investigadores señalan que se requiere una alta cristalinidad para la alta conductividad, pero esto es a su vez perjudicial para la procesabilidad de los mismos.

Ahora, en un nuevo artículo publicado en la Revista de la Sociedad Química de Estados Unidos, investigadores han reportado el desarrollo de una nueva clase de materiales orgánicos que son altamente conductores y que, son además, muy suaves y flexibles.

Estos materiales, cuando se les irradia con un pulso de luz, reorganizan sus moléculas para corregir defectos estructurales y, por consiguiente, pueden ser ensamblados con baja cristalinidad y luego ser transformados a través de un pulso de luz en un material con alta conductividad eléctrica.

El nuevo material es un polímero (supramolecular unidimensional) compuesto por unidades de pilas de moleculares denominadas TATA (triarilaminas tris-amida). Aunque estos pueden sufrir originariamente los mismos defectos estructurales como otros materiales orgánicos, pueden corregir el desajuste de las pilas, cuando se les aplica un pulso de luz de un baja energía, lo cual otorga a los polímeros la capacidad de auto-curarse.

En la experimentación se demostró que la irradiación de luz aumenta la conductividad de los polímeros hasta por cuatro  veces, lo cual refleja la eficacia de la auto-optimización supramolecular por inducción de luz.

El estudio es la primera demostración en que polímeros supramoleculares logran firmas electrónicas, magnéticas y ópticas similares a los obtenidos en los mejores polímeros conjugados. Con estos se podrán desarrollar también electrodos transparentes, circuitos electrónicos impresos, materiales termoeléctricos y dispositivos de memoria, informaron los científicos.