Identifican una población andina capaz de tolerar el arsénico

En lo alto de las montañas de los Andes de Argentina, investigadores han encontrado la primera evidencia de una población adaptada para tolerar únicamente el arsénico, un químico tóxico muy dañino para la salud.

Durante miles de años, en algunas regiones de los Andes, las personas han sido expuestas a altos niveles de arsénico, un fenómeno natural que ocurre cuando el arsénico existente en el lecho de roca volcánica se libera en el agua subterránea.

En un nuevo estudio publicado en la edición en línea de la revista Molecular Biology and Evolution, en la cual detallan el trabajo de un equipo de investigación liderado por Karin Brobergel, profesor de la Karolinska Institutet y Uppsala University, que realizó una amplia indagación genómica de un grupo de 124 mujeres andinas seleccionados para observarse su capacidad para metabolizar el arsénico. Se analizaron los niveles de arsénico en la orina.

El estudio ha identificado un conjunto clave de variantes de nucleótidos en un gen (AS3MT), cuyas frecuencias eran mucho más bajas en poblaciones del grupo control procedentes de Colombia y Perú.

Los investigadores estimaron que el aumento en la frecuencia de estas variantes se produjo entre 10,000-7,000 años, estimación lograda en base a la edad de una momia recientemente descubierta en cuyo cabello se encontró altos niveles de arsénico.

En base a esto, los investigadores sostienen que esta población andina se ha adaptado a su entorno desarrollando mayores frecuencias en estas variantes que las protegen contra el tóxico. Este conjunto de variantes (del AS3MT), está albergado en el cromosoma 10, y se encuentra distribuido en todo el mundo. Sus más altas frecuencias se observaron en peruanos, americanos nativos, pobladores de Asia Oriental y Vietnam, señalaron.

Los autores especulan que las fuerzas locales que impulsan la adaptación pueden haber ocurrido como resultado de los efectos graves para la salud del arsénico. Esta sustancia es mucho más tóxica para los niños pequeños y las personas durante su primera etapa reproductiva. La necesidad de metabolizar rápidamente el arsénico puede haber sido una cuestión de vida o muerte en la antigüedad.