El peligro de la homogenización de la oferta mundial de alimentos

Un estudio publicado en la Proceedings of the National Academy of Sciences proporciona evidencia de un cambio en la importancia de las diferentes plantas de cultivo en los suministros nacionales de alimentos en todo el mundo en los últimos 50 años.

Los investigadores señalan que los suministros de alimentos nacionales en todo el mundo son cada vez más similares, es decir, están basados en un conjunto reducido de plantas de cultivo que se han convertido en productos globales. Este hecho aumenta la interdependencia entre los países, en torno al suministro de alimentos, los recursos fitogenéticos, y las prioridades nutricionales.

Sin embargo, esto es contrario al precepto principal de investigadores de la ecología y la nutrición según el cual, dentro de ciertos rangos, la diversidad mejora la salud y la función de los sistemas biológicos complejos. La diversidad de especies se ha demostrado que estimula la productividad y estabilidad, así como la resistencia en los ecosistemas agrícolas. Del mismo modo, la variación de las especies alimenticias que contribuyen a la dieta se ha asociado con la adecuada nutrición y la seguridad alimentaria.

El estudio examinó los cambios en la diversidad de especies de cultivos de los que dependen los seres humanos principalmente en lo que se refiere a calorías, proteínas, grasas, y el peso de los alimentos, y su relación con la seguridad alimentaria. Con datos de suministro de alimentos per cápita nacionales publicadas por la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de las Naciones Unidas, se analizaron las tendencias en la riqueza, la abundancia y composición de los productos básicos agrícolas medidos en los suministros de alimentos de 152 países que conforman el 98% de la población mundial población 1961-2009.

Los estudiosos consideran que el aumento en la riqueza de especies de cultivo y la uniformidad en el suministro de alimentos pueden ser considerados como indicativos de una mayor seguridad alimentaria a nivel local, sobre todo en lo que respecta a la disponibilidad y acceso de los productos. Pero, el aumento a nivel mundial en la capacidad de producción de los alimentos de alta densidad energética en base a un número limitado de productos básicos agrícolas mundiales y los productos procesados se ha asociado con el incremento de enfermedades no transmisibles, como la diabetes del adulto, enfermedades del corazón y ciertos tipos de cáncer, una tendencia que está impactando países de rápido desarrollo como China más rápidamente que lo previsto.

Estos cambios en la dieta también han contribuido a la reducción de la diversidad de la microbiota bucal y intestino humano, que a su vez han tenido un impacto negativo en la salud. Con el número de sobrealimentados en todo el mundo superando el número de personas subnutridas, este tipo de enfermedades se están convirtiendo en epidemias, incluso dentro de países aún lidian con importantes limitaciones en la disponibilidad de alimentos.

Así, se ha puesto en evidencia que la creciente dependencia de un conjunto de productos agrícolas básicos verdaderamente globales implica una reducción de la diversidad de los sistemas agrícolas mundiales en conjunto, lo que exige un incremento en la búsqueda en estabilizar la producción de estos cultivos. La importancia de esta estabilidad se ve agravada por la necesidad de aumentar los rendimientos de los principales cultivos para mantener el ritmo de la demanda, cuyo éxito futuro ha sido puesta en duda.