Asocian los juegos electrónicos con el grosor de la corteza frontal izquierda en adolescentes

Los videojuegos son la actividad recreativa común de los adolescentes en la actualidad, un comportamiento que ha suscitado el interés de la comunidad científica. Investigaciones recientes han asociado la alta frecuencia de juego con las mejoras en las funciones cognitivas, los cuales se han relacionado con cambios en la materia gris en la corteza prefrontal.

Sin embargo, un reciente análisis detallado de la estructura del cerebro humano en relación a los juegos de video ha puesto en evidencia una consecuencia inimaginada. Se estudiaron a 152 adolescentes de 14 años de edad, con pruebas de Resonancia Magnética y el software FreeSurfer, luego del cual, se logró estimar el grosor cortical del cerebro de los jóvenes. Este grosor cortical, medido en toda la superficie, se correlacionó con la percepción subjetiva de la duración de los juegos de vídeo (horas por semana).

Los investigadores observaron una asociación positiva sólida entre la duración del juego de video y el espesor cortical, en la corteza prefrontal dorsolateral izquierda (DLPFC) y los campos oculares frontales (FEFS).

Sin embargo, no se notó adelgazamiento cortical asociado con la frecuencia de los videojuegos en otras regiones del cerebro. DLPFC es el correlato del núcleo de control ejecutivo y la planificación estratégica que a su vez son zonas de los dominios cognitivos esenciales para el éxito en los videojuegos. Los FEFS son una región clave implicada en la integración viso-motor importante para la programación y ejecución de los movimientos de los ojos y la asignación de atención viso-espacial, los procesos que participan ampliamente en los videojuegos.

Si bien estos resultados pueden representar la base biológica de las mejoras cognitivas, tal como se informó anteriormente, debido a la reproducción contínuada de los videojuegos, no representan de manera definitiva las consecuencias de estos sobre las estructuras mencionadas. Se necesita mayores investigaciones longitudinales, precisaron los científicos.