Un estudio realizado en el Reino Unido, sugiere que la indiferencia de algunos mosquitos al poderoso insecticida se debe un rasgo genético que evoluciona rápidamente en ellos.
A través de la cría selectiva, el investigador James Logan y sus colegas de Rothamsted Research en Harpenden, han creado cepas del mosquito Aedes aegypti, transmisor del virus del dengue y la fiebre amarilla. En éstas la mitad de las hembras no fueron afectadas con el DEET (N,N-diethyl-meta-toluamide), un poderoso repelente de insectos, usado comúnmente contra sus picaduras.

Los investigadores sugieren que esta resistencia se debe a un gen dominante que es transmitido incluso si el rasgo se hereda de uno de los padres. A pesar de que todavía no se ha encontrado a este gen, sí se pudo hallar un tipo de célula detectora de olores que responde al DEET en la mayoría de mosquitos, pero es menos sensible al repelente en los resistentes.
La célula en cuestión, es una única neurona situada en la antena del mosquito que responde al repelente de distinta forma según la dosis. Asimismo, “Lo que queda por averiguar es una relación entre los efectos sobre la antena y la insensibilidad al DEET”, asegura Leslie Vosshall respecto al estudio, quien investiga la percepción del olor de los mosquitos en la Universidad Rockefeller de Nueva York.
Por último, los repelentes como el DEET pueden conducir a la resistencia si son usados para combatir a gran escala las enfermedades transmitidas por los mosquitos, menciona Logan. Este investigador piensa poner a prueba la evolución de la sensibilidad al repelente con poblaciones salvajes de mosquitos transmisores de otras enfermedades, incluyendo la malaria.



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