Las investigaciones sobre el VIH/SIDA nos dejan ahora con un renovado optimismo respecto a las expectativas de controlar e, incluso, curar la enfermedad.
Importantes estudios recientes han superado con creces más de 2 décadas de contratiempos y deján entrever un futuro promisorio para el control de dicha enfermedad. Así en el 2009 se realizó en Tailandia el primer ensayo exitoso de una vacuna contra el VIH, el que involucró a más de 16 mil personas y redujo la tasa de infección en 30 por ciento. Con la vacuna conocida como RV144 se ha mostrado que es posible disminuir las infecciones, afirmó Nature Jerome Kim, director de ciencia del Programa de Investigación en VIH del Ejército de Estados Unidos.

En otros laboratorios, los investigadores se han dedicado a la búsqueda de ‘anticuerpos ampliamente neutralizantes’, que al unirse a cepas del VIH, les impiden infectar células. Extender este efecto ha sido uno de los escollos que ha obstaculizado hasta ahora los esfuerzos por crear una vacuna.
Sin embargo, los progresos para lograrlo en conejillos de Indias y en conejos ha generado alguna esperanza, así como también ha ocurrido al emplear virus modificados con los que se introdujeron genes para estos anticuerpos en las células, lo que ha protegido con éxito a monos de un virus semejante al del VIH.
A pesar de todo, nadie puede predecir cuándo estará lista una vacuna. Investigadores como Gary Nabel, jefe del Centro de Investigación en Vacunas de los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU, afirma que sería un milagro que se tuviera una vacuna en unos diez años.
Mientras tanto, millones de personas infectadas dependerán de terapias farmacológicas para controlar la enfermedad. Desde el exitoso tratamiento con la Terapia Antirretroviral Altamente Activa, para controlar la enfermedad, los científicos están una vez más analizando drogas que podrían erradicar por completo el virus del cuerpo.
Aunque se está trabajando en varias drogas que dan indicios prometedores, el problema sigue siendo el de los virus latentes que se hospedan en células difíciles de alcanzar en el cerebro, el tracto gastrointestinal o incluso en células madre.
Una cura posible es lograr que todos ellos salgan de estas células; tarea a la que se han abocado, el año pasado, destacados investigadores. Ellos llamaron investigar dónde es probable que el virus se esconda, esfuerzo que requeriría la colaboración entre la academia, la industria y los gobiernos.



Comentarios
Enviar un comentario nuevo