Jacques Hallak & Muriel Poisson
Resumen. En un contexto de austeridad presupuestaria y de presión sobre los flujos de fondos internacionales, hay una clara demanda de mayor eficacia en el uso de los recursos públicos. Estudios recientes sugieren que, en algunos países, la desviación de los fondos que los ministerios de educación asignan a las escuelas puede llegar a representar el 80 % del total (gastos no salariales).
Los sobornos y las comisiones en la contratación y promoción de profesores tienden a rebajar la calidad de sus servicios en las escuelas públicas; los pagos ilegales para el acceso a las mismas y otros costes ocultos ayudan a explicar la baja matriculación escolar y el alto nivel de abandono.
Por otra parte, la educación ética es fundamental para prevenir la corrupción, porque promueve actitudes de intolerancia frente a ella en las generaciones venideras. Sin embargo, una educación de este tipo difícilmente podrá ser eficaz por sí sola, si la gestión del sector educativo se mueve en un contexto carente de ética.
Este libro presenta las conclusiones de la investigación dirigida por el IIPE sobre la ética y la corrupción en la educación. Se basa en todas las actividades llevadas a cabo en el marco de este trabajo, incluidas una sesión de trabajo preparatorio, un viaje de estudio, un seminario dedicado al diálogo sobre las políticas internacionales, estudios monográficos y comparativos, y el diseño de herramientas metodológicas para valorar diagnosticar y medir las prácticas corruptas en la educación. Aspira a sensibilizar a los responsables de las decisiones, a los planificadores y a los administradores de la educación de la importancia de la lucha contra la corrupción en la educación; proporcionales las herramientas necesarias para detectar y valorar el problema; y guiarlos en la formulación de estrategias adecuadas para impedir esas prácticas.
Los autores defienden la creación y mantenimiento de sistemas reguladores transparentes, que refuercen la capacidad de los gestores de rendir cuentas y aumenten la aceptación de los procedimientos de gestión, para ayudar a construir un triángulo virtuoso, que favorezca la liberación de los sistemas educativos de la corrupción. En concreto concluyen con una lista de recomendaciones, entre las que cabe mencionar las siguientes:
- . para combatir la corrupción se necesitan leyes y reglamentos claros, procedimientos transparentes y un marco normativo explícito que detalle, en cada etapa, la distribución de responsabilidades entre los diversos interesados en la asignación, distribución y uso de los recursos educativos;
- . un requisito básico para reducir la corrupción en la educación es ampliar los conocimientos de gestión, contabilidad, supervisión y auditoría. Por ello debe pensarse en una mejor preparación, no sólo del personal administrativos en los distintos niveles implicados, sino también del resto de los interesados que intervengan en el sistema, como las Asociaciones de Padres de Alumnos, los sindicatos y otras organizaciones relevantes de la sociedad civil;
- .es indispensable dar al público en general acceso a la información si se quiere consolidar la participación, la identificación y el control social. En consecuencia, debe ofrecerse suficiente información a los que estén más próximos a los lugares donde se prestan los servicios –la escuela- para que sean capaces no sólo de detectar el fraude sino también de reclamar lo que les corresponde por derecho.










