En las últimas décadas, una civilización que permaneció en la bruma de la Historia Universal, ha empezado a sobresalir con mucho interés entre la gente común y entre los investigadores nativos y extranjeros; se trata de la civilización Andina, estudiada todavía en forma fragmentada y sin continuidad en las sucesiones dinásticas y cíclicas, tal cual lo muestran las crónicas y las etapas constructivas de sus edificios, respectivamente.
Los hallazgos arqueológicos en las dos últimas décadas del Siglo XX, sumadas a las anteriores, han abierto un gran terreno de investigación a todas las disciplinas profesionales y especializadas de nuestra Era. Nos encontramos frente a una serie de incógnitas planteadas en los distintos objetos elaborados por esta civilización, sin obtener todavía respuestas claras sobre las técnicas que fueron empleadas en esos tiempos, y otras que sólo tienen respuestas consultando a la ciencia que hoy emplea la civilización contemporánea; tal es el caso de las huellas de electrolisis encontradas en la metalurgia Andina, o de los sistemas avanzados en la navegación marítima, o de la genética aplicada en el cultivo de las especies, o de los sistemas constructivos con piezas megalíticas ensambladas con exactitud y sin argamasa alguna, o de las súper estructuras viales e hidráulicas aún en uso.
El conocimiento desarrollado por la civilización Andina, hoy se encuentra en permanente exploración e investigación, en especial por la constante aparición de nuevos vestigios que generan nuevas propuestas y teorías sobre su ancestral ciencia aplicada. El Perú es un país que ya inició un profundo estudio sobre su historia, publicando desde años atrás una vasta relación de documentos, en la cual ahora se inserta “El Legado de la Sociedad Andina Ancestral”.
Autor: Mario Osorio Olazabal


