El cuco protege los nidos de otra especie frente a los depredadores

Un estudio describe los beneficios del parasitismo para las especies hospedadoras

Una especie de cuco protege los nidos de su hospedador frente a los depredadores. El trabajo, publicado por la revista Science, revela aspectos beneficiosos del parasitismo de cría y describe una relación entre individuos de diferentes especies que mejora su éxito reproductor.

Los investigadores han estudiado y monitorizado durante 16 años un total de 741 nidos de corneja negra (Corvus corone corone) y han analizado su relación con el cuco o críalo europeo (Clamator glandarius), una especie de parásito de cría (especies que colocan sus huevos en nidos ajenos para que otros se ocupen de su crianza).

Las conclusiones del estudio muestran que la presencia de un polluelo de cuco en el nido de las cornejas puede ser beneficiosa para estas, lo que convierte la relación de parasitismo inicial en un mutualismo del que ambos se aprovechan. Los experimentos de campo han demostrado que los polluelos de cuco protegen el nido gracias a una secreción con un olor muy desagradable que producen cuando son agredidos y que ahuyenta a los depredadores.

Este mecanismo de defensa química contribuye a la supervivencia de todos los polluelos del nido, tanto los del cuco como los de la corneja, al mantener alejadas a aves rapaces y mamíferos.

Los análisis químicos han probado que la secreción desprendida por los polluelos del cuco contiene numerosos compuestos ácidos y tóxicos que repelen a los depredadores. Esta acción protectora de los cucos sobre sus hospedadores se prolonga de 16 a 18 días, antes de que los polluelos abandonen los nidos.

Las ventajas de un nido parasitado

El cuco no expulsa del nido a las crías de su hospedador, pero compite con ellas por el alimento que los padres llevan al nido y con frecuencia puede provocar la muerte de algunos de sus polluelos. En este sentido, el críalo provoca un costo al hospedador, un rasgo característico de las especies parásitas. Sin embargo, al analizar los datos recabados durante 16 años en 741 nidos asentados en la localidad de La Sobarriba (León, España), los investigadores han comprobado que en años con mucha presión de depredadores, los nidos parasitados llegan a producir, de media, más crías de corneja con respecto a los nidos sin parásitos, dado que sufren menos pérdidas por depredación.

El trabajo de campo también ha analizado cómo afecta la presencia de un parásito a la tarea de los padres para alimentar a las crías. Los resultados muestran que un polluelo de cuco supone un esfuerzo menor comparado con uno de corneja, ya que es más pequeño.

Una estrategia mutuamente beneficiosa

La estrategia reproductiva de muchas especies de cucos es muy conocida y consiste en poner los huevos en el nido de otra ave (el hospedador) y dejar que su progenie sea criada por los padres adoptivos. En muchos casos, cuidar a un cuco supone un coste considerable para el hospedador porque llegan a expulsar al resto de huevos o polluelos o monopolizan el alimento, lo que provoca la muerte del resto por inanición.

Muchas especies han desarrollado estrategias de defensa contra los parásitos de cría, como la capacidad de reconocer y expulsar los huevos de otras especies o la defensa del nido contra los parásitos adultos. Sin embargo, algunas especies de hospedadores, como la corneja, no poseen ninguna defensa contra los parásitos de cría y por lo tanto sus nidos pueden ser parasitados con frecuencia.

Esta ausencia de defensas representa un interrogante para muchos científicos. El nuevo estudio propone que, en el caso de la corneja negra, la falta de defensas frente al cuco se debe al efecto beneficioso que el parasitismo de cría puede proporcionar en años de alta densidad de depredadores. Fuente: CSIC