Científicos hallaron un modo de medir la temperatura corporal promedio de animales que existieron hace millones de años, adaptando una técnica que mide fluctuaciones de temperatura en piedra caliza.
El hallazgo podrá ayudar a los biólogos a aprender más sobre la fisiología de animales extintos, dándoles así una nueva y poderosa herramienta para medir también la temperatura del medio ambiente de la antigüedad. Se sabe que los mamíferos modernos son de sangre caliente teniendo una temperatura corporal de alrededor de 37 º C, mientras que animales de sangre fría como anfibios, reptiles y peces fluctúan su temperatura en función a su entorno.

Esta técnica de medición ayudará aclarar el debate formado alrededor del tipo de sangre que tuvieron animales tan antiguos como los dinosaurios. "Ha sido un largo debate, realmente duro", dice Robert Eagle, un geoquímico del Instituto de Tecnología de California en Pasadena.
Desde hace más de cinco décadas los científicos han tratado de dar solución al debate de determinar el tipo de sangre de animales extintos midiendo sus niveles de isótopos (átomos de un mismo elemento con diferente número de protones y neutrones), en este caso de oxígeno 18 en diferentes fósiles encontrados.
Miembros del equipo de investigación de Eagle adaptaron una técnica que mide la temperatura en piedra caliza, analizando la composición de isótopos de carbono 13 y oxígeno 18 en apatita, mineral de fosfato que se encuentran en los huesos y los dientes. Estos tienden a mantenerse unidos. Así, Los investigadores notaron que al medir la cantidad de estos dos elementos en apatita, se podía deducir la temperatura de un animal extinto cuando murió.
Asimismo, se comprobó la técnica en el esmalte de los dientes de elefantes, rinocerontes, cocodrilos, caimanes y tiburones actuales. El equipo de Eagle encontró que las predicciones de su método coincidía con las temperaturas corporales de los mismos con una precisión de 3 ˚ C.
Luego se realizó la prueba en los esmaltes de dos mamuts, un rinoceronte y un cocodrilo extintos, todos cercanos a 12 millones de años. Los animales desaparecidos tuvieron una temperatura corporal muy cercana a sus parientes modernos, dando a los investigadores confianza en que la técnica funciona.
Enrique Fricke, un geoquímico de la Universidad de Colorado en Colorado Springs, señala que este hallazgo es una buena prueba que el método funciona, al menos para fósiles más recientes.
Fricke estará colaborando con Eagle en un próximo estudio para averiguar si el modelo permite determinar con fiabilidad la temperatura del cuerpo de los dinosaurios y otros animales.



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