Estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences USA sugiere la existencia de un circuito neuronal que activa la capacidad compensotoria.
Cuando una región cerebral resulta dañada, otras pueden compensar esta pérdida. Los resultados de un estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences USA, muestran que, cuando la amígdala no funciona, los núcleos del lecho de la estría terminal pueden asumir parte de sus funciones. Cabe destacar que los núcleos del lecho son mucho más lentos aprendiendo y sólo lo hacen en el caso de que la amígdala no pueda.

En base al aprendizaje del miedo, en el que la función de la amígdala es crítica, los autores pudieron comprobar que el entrenamiento permite compensar la pérdida del miedo condicionado que resulta tras la lesión de la amígdala, lo que sugiere que debe existir un circuito neuronal que compense la pérdida de la amígdala.
Los investigadores comprobaron la existencia de un circuito neuronal que reside en los núcleos del lecho de la estría terminal que compensa la pérdida de la actividad de la amígdala. La inactivación, por intervención quirúrgica, tanto de la amígdala como de los núcleos del lecho producía la pérdida completa de la posibilidad de aprender el miedo y su expresión.
El conocimiento de la compensación neural, es muy prometedora para la comprensión de situaciones en las que el daño cerebral afecta la función normal o no regulación de los sitios de compensación que conducen a los trastornos de ansiedad.

