Científicos identifican una molécula anti-apetito

Un equipo internacional de investigadores identificó una molécula anti-apetito que se libera de forma natural cuando digerimos la fibra en el intestino. Una vez liberado, esta molécula es transportada al cerebro, donde se produce una señal que nos indica que se deje de comer.

La investigación, publicada en Nature Communications, confirma los beneficios naturales de aumentar la cantidad de fibra en nuestra dieta para controlar el exceso de comida, lo cual también podría ayudar a desarrollar métodos para reducir el apetito. El estudio encontró que dicha molécula (acetate) reduce el apetito cuando se aplica directamente en el torrente sanguíneo, el colon o en el cerebro.

La fibra dietética se encuentra en la mayoría de las plantas y vegetales, pero tiende a estar en niveles bajos en los alimentos procesados. Cuando la fibra es digerida por las bacterias en nuestro colon, se fermenta y libera grandes cantidades de ella como producto de desecho. El estudio rastreó la vía del acetate en el colon hacia el cerebro e identificó algunos de los mecanismos que le permiten influir en el apetito.

El estudio analizó los efectos de un tipo de fibra dietética llamado inulina proveniente de la achicoria y la remolacha azucarera, que también se añaden a las barras de cereal. Utilizando ratones como modelo, los investigadores demostraron que los alimentados con una dieta alta en grasa con inulina añadida comieron menos y adquirieron menos peso que los ratones alimentados con una dieta alta en grasas sin inulina. Análisis posteriores demostraron que los ratones alimentados con una dieta que contiene inulina tenían un alto nivel de acetato en sus entrañas.

Con el uso de la tomografía por emisión de positrones (TEP), los investigadores rastrearon el acetato a través del cuerpo desde el colon hacia el hígado y el corazón y demostraron que esta sustancia terminó en la región del cerebro, el hipotálamo, que controla el hambre.

En esta investigación también colaboró el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de España, en donde se estudiaron los efectos del acetato en el hipotálamo, utilizando una técnica de escaneo de vanguardia llamada High Resolution Magic Angle Spinning.

Esta es la primera demostración de que el acetato liberado de la fibra de la dieta puede afectar la respuesta del apetito en el cerebro. La investigación también mostró que cuando este se inyecta en el torrente sanguíneo, el colon o en el cerebro se reduce la cantidad de alimento comido por los ratones.

En un estudio fue liderado por el profesor Gary Frost, del Departamento de Medicina del Imperial College de Londres.