La pérdida de memoria asociada a la edad que ocurre en mamíferos, incluido los humanos, está relacionada con la pérdida de la densidad de espinas neuronales, revela un estudio publicado recientemente en la revista Journal of Neuroscience.
En la investigación se estudió los efectos del envejecimiento en las neuronas y se ha observado que estas espinas neuronales se van agotando a medida que una persona envejece. La consecuencia de esta pérdida conllevan al deterioro cognitivo en la parte del cerebro implicada en el aprendizaje.
Los resultados se obtuvieron de monos macacos, adultos jóvenes y mayores, a quienes se les sometió a pruebas de respuesta retrasada.
El experimento consistió en mostrar a los macacos un alimento y luego, se les ponía una pantalla delante para que no pudieran ver la localización de la recompensa escondida. Al inicio de la prueba, la pantalla se mostraba de inmediato y los monos eran capaces de encontrar la recompensa enseguida. De esta manera la memoria de los monos se ponía a prueba al incrementar el tiempo en que la recompensa estaba escondida y comprobar si recordaban donde estaba escondida la recompensa.
Los monos mayores obtuvieron resultados mucho peores en las pruebas que los monos jóvenes, especialmente cuando los intervalos de tiempo eran mayores.
Finalmente, utilizando técnicas de microscopía, se observó minuciosamente las neuronas encontrándose que los mayores carecían si bien poseían las espinas más grandes, carecían de las más delgadas. A partir de esta observación se concluyó que la pérdida de las espinas delgadas puede ser responsable de la incapacidad de los monos para aprender y retener información.



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