Grupo internacional de astrónomos detecta metrópoli galáctica desconocida hasta ahora y situada en la constelación el Sextante a una distancia de 12.600 millones de años luz de la Tierra.
El hallazgo publicado hace algunas semanas en la revista Nature muestra una formación muy joven de galaxias bautizada con el nombre de COSMOS – AZTEC3. Esto fue posible usando toda una red de distintos telescopios de variadas longitudes de onda, entre ellos se encuentran por ejemplo los espaciales Spitzer, Chandra y Hubble, de la NASA y los ubicados en tierra como los del observatorio Keck y James Clerk Maxwell, en Hawái, y Subaru, en Japón.

Los científicos mencionan que este cúmulo de galaxias todavía está en proceso de formación, siendo así el más joven y distante jamás encontrado. Asimismo versiones anteriores de este conjunto galáctico habían sido observadas sólo a cerca de 10.000 millones de años de distancia.
Esta nueva ciudad galáctica es un auténtico hervidero de violentas explosiones y enormes llamaradas procedentes de la continua formación de estrellas alrededor de un gigantesco agujero negro. “Creemos que esas llamaradas y agujeros negros son las semillas del cúmulo. Unas que después, eventualmente, crecerán hasta convertirse en una gigantesca galaxia central que dominará todo el conjunto, una característica predominante en los cúmulos actuales”. Asegura Peter Capak, miembro del Centro de Ciencia del Spitzer en el Instituto de Tecnología de California y autor principal de la investigación.
Por otro lado Jon Morse, director de la División de Astrofísica de la NASA en Washington afirma que “Este fascinante hallazgo es una muestra de la ciencia excepcional que es posible hacer gracias a la colaboración entre la NASA y sus socios internacionales”.
Estos colosales grupos galácticos como COSMOS – AZTEC3 se organizan en grupos de tamaños muy variados, que van de cientos a miles de ellos, llenando casi por completo el paisaje cósmico.
Lo sorprendente de estos jóvenes cúmulos galácticos es que los astrónomos siempre habían creído en su existencia pero nunca, hasta este momento, se había encontrado uno.
El descubrimiento
Capak y sus colegas utilizaron primero el telescopio de rayos X Chandra y el James Clerk Maxwell, ubicado en Hawái, para buscar los características agujeros negros que ocupan los centros de ciudades galácticas. Después los astrónomos utilizaron el Hubble y el Subaru para estimar la distancia de esos objetos. Posteriormente, el telescopio Keck fue usado para confirmar que esas galaxias periféricas estaban a la misma distancia y formaban parte del mismo grupo central.
Una vez seguros de haber localizado e identificado esas aglomeraciones galácticas, los investigadores, sirviéndose esta vez del Spitzer, calcularon su masa, resultando ser como mínimo 400.000 millones de soles, más que suficiente como para decir que habían localizado un protocúmulo que estaba formando nuevas estrellas a un ritmo impresionante.
Finalmente usando el Chandra se estimó que el agujero negro tenía una masa equivalente a treinta millones de veces la de nuestro Sol. Este tipo de devorador de estrellas está presente en cúmulos de galaxias actuales, pero ésta es la primera vez que se encuentra uno en el interior de un cúmulo estelar tan joven.

