El paludismo o malaria mata a un niño cada 30 segundos. Un nuevo avance en materia de diagnóstico puede reducir esa cifra devastadora, anunciaron científicos canadienses.
El descubrimiento de "biomarcadores" --trazas biológicas en la sangre de niños y niñas-- que identifican a dos de las formas más letales de
malaria fue presentado en las reuniones anuales de la Sociedad Estadounidense de Medicina Tropical e Higiene en la meridional ciudad estadounidense de Nueva Orleáns.
"Un niño con fiebre puede ser tratado en una clínica con fármacos, pero eso no será suficiente para tratar la malaria cerebral", dijo a IPS Conrad Liles, experto en enfermedades tropicales del Centro
McLaughlin-Rotman para la Salud Global (MRC), de Toronto.
Esta variedad de la enfermedad, que se desarrolla en los vasos sanguíneos del cerebro, es la más mortal. Entre dos y cinco por ciento
de los niños con malaria desarrollan la forma cerebral, y 40 por
ciento de ellos mueren, explicó Liles a IPS luego de presentar el
hallazgo, el domingo.
Liles y sus colegas del MRC descubrieron una correlación entre la
malaria cerebral y una proporción anormal entre dos variedades de
proteínas que regulan la activación de los vasos sanguíneos, conocidas
como angiopoietinas.
Cuando se detecta una proporción anormal en una muestra de sangre, el
niño puede ser tratado de modo mucho más intensivo.
Los estudios de campo hechos con los tailandeses Noppadon Tangpukdee,
Srivicha Krudsood y Sornchai Looareesuwan, y los ugandeses Robert
Opoka y Chandy John mostraron que la proporción de identificaciones
exitosas de malaria cerebral era muy alta, de entre 80 y 100 por ciento.
"Sólo matar al parásito no es suficiente, porque la enfermedad todavía
puede desarrollarse" , dijo Liles.
La malaria es una enfermedad de la sangre causada por un parásito que
se encuentra dentro de ciertas especies de mosquitos. Los síntomas del
paludismo, como fiebre, dolores de cabeza y vómitos, aparecen
alrededor de nueve a 14 días después de la picadura de un mosquito
infectado.
Si no hay disponibles fármacos para el tratamiento o si los parásitos
son resistentes a ellos, la infección puede conducir a un coma, a una
anemia severa e incluso a la muerte.
En todo el mundo, la malaria causa entre 350 y 500 millones de
enfermos y más de un millón de muertes anuales.
Las mujeres embarazadas que no exhiben síntomas de esta enfermedad
pueden tener altos niveles de parásitos en sus placentas, lo que
constituye una importante causa de abortos espontáneos, bajo peso al
nacer y anemia materna.
Unas 10.000 mujeres fallecen anualmente por malaria de placenta,
mientras que hasta 400.000 desarrollan una anemia severa. La
enfermedad también provoca hasta 200.000 muertes infantiles e
innumerables casos de bebés nacidos con bajo peso, importante factor
de riesgo de muerte en la infancia temprana.
"Los niños nacidos con bajo peso a causa de la malaria en la placenta
tienen varias desventajas antes de haber respirado", dijo Kevin Kain,
del MRC, y director del Centro de Medicina Tropical y del Viajero en
el Hospital General de Toronto.
"Cualquier enfermedad adicional que sobrevenga en la infancia temprana
tiene más probabilidades de matarlos", agregó.
Análisis realizados a embarazadas de Kenia revelaron que las que
padecían malaria en la placenta tenían elevados niveles de otro
biomarcador en su sangre: una proteína llamada C5a, que es una parte
importante de la defensa innata del cuerpo contra las infecciones.
"Una prueba que ayuda a detectar la malaria en la placenta significa
que las mujeres pueden ser tratadas en el embarazo, reduciendo su
riesgo de muerte o anemia, y tal vez salvando a sus bebés de
malformaciones o abortos espontáneos", dijo Kain.
Todavía no están disponibles esos análisis. El MRC y otros están
desarrollando una "prueba de diagnóstico inmediato" que servirá para
analizar varias cosas, entre ellas los dos biomarcadores.
La esperanza es que esas herramientas de diagnóstico sean baratas,
fáciles de usar, no requieran refrigeración y estén disponibles en
tres a cinco años, dijo Liles.
Estos descubrimientos proceden de una nueva capacidad de detectar la
patogénesis de una enfermedad a nivel molecular. Al comprender el
avance de la enfermedad, los investigadores esperan no sólo detectarla
más rápidamente sino interrumpir su curso.
Estos biomarcadores ofrecen nuevos objetivos para potenciales nuevos
fármacos o incluso medicinas existentes usadas para otras enfermedades
que podrían alterar el avance de la infección, señaló.
Las angiopoietinas fueron descubiertas hace apenas 10 años, mientras
crecía el tumor de un paciente de cáncer. Pensando en que el proceso
de la malaria cerebral involucraba una sepsis (infección) similar al
crecimiento de los vasos sanguíneos en tumores, se trató de "un
cálculo educado" para ver si había alguna relación, recordó Liles.
Desarrollar tales biomarcadores y herramientas de diagnóstico puede
mejorar drásticamente el tratamiento, al tiempo de reducir los costos
generales mediante un uso más eficiente de recursos limitados, dijo.
"Pienso que el descubrimiento tiene implicaciones significativas" ,
concluyó.
Mientras, The New England Journal of Medicine informó el lunes que
esta candidata a vacuna contra la malaria, más avanzada clínicamente
brindó tanto a los bebés como a niños pequeños una protección
significativa.
"Los resultados del estudio de hoy demuestran que nuestras inversiones
para desarrollar vacunas contra la malaria comienzan a dar frutos.
Estamos más cerca que nunca de desarrollar una para los niños de
África", dijo Christian Loucq, director de la Malaria Vaccine Initiative.
En los bebés, este proyecto de vacuna puede administrarse en el marco
de programas existentes de inmunización para enfermedades como la
difteria, el tétanos y la poliomielitis en los países africanos.
En niños de entre cinco y 17 meses, la posible vacuna RTS,S/AS01
redujo 53 por ciento el riesgo de paludismo durante un periodo de
seguimiento de ocho meses. Los estudios se realizaron en Kenia y
Tanzania. (Por Stephen Leahy; UXBRIDGE, Canadá, 9 dic (IPS))


